Mientras la vocalista de Yeah Yeah Yeahs se pulveriza las cuerdas vocales para derrochar creatividad, medio Björk, medio Pj Harvey, trato de escribir algo. Mientras trataba de digerir el sabor de fideos recalentados y kilos de sal, habló mi ídolo invertebrado, Bob Esponja: "Nada se compara al olor de los artículos de plástico barato". En estos días, parece que así son las cosas.
Yo tengo una amiga. Se llama Viviana. Si la encasillamos podría erradamente caer en el calificativo de "niña prodigio". Buenas notas siempre, nada de insolencia, buena presentación. Pero es mucho más que eso. Detesto las etiquetas. Yo no soy quien me pintan ser. Porque Nadie es nadie, y eso nadie se lo reprocha. Yo quisiera ser como Nadie. Nadie puede hacer lo que quiera, Nadie no se preocupa por su futuro, vive el presente y hace mucho que olvidó el pasado. Todos tenemos algo de Nadie en nuestras vidas. Pero soy mucho más que Nadie, soy una persona, tengo nombre y certificado de nacimiento, al haber perdido el carnet por segunda vez. Tengo un teléfono celular al que llaman 1 ó 2 personas, tengo un Blog que sólo yo leo pero juro que lo ve más gente, tengo un pijama de Hello Kitty rosado. Tengo una hermana mayor que amenaza con borrarme mis canciones del sistema. Tengo un computador Compaq, en donde hago más vida social que en ningún lugar. Tengo un Fotolog donde la gente siempre postea lo mismo, que linda la foto, nos vemos después y postéame. Tengo una pseudo vida que carece de personajes importantes. Tengo unas canciones de Colplay que acabo de descubrir que no son...y desperdicie tiempo y espacio para escucharlas. Mierda, siempre me dan gato por liebre. Siempre aparento que la gente me pase a llevar, yo lo veo como una sumatoria de cosas para entregarles un archivo cuando me pidan algún favor. Tengo miles de opiniones que dar, y ningún oído para escucharlas. Harto, ya me puedo morir tranquila. Sí, claro. Para el día en que muera quisiera tener cumplidos mis dos objetivos, masificar lo que pienso y ver un concierto de Björk. Poco. Hay gente que quiere ser Bill Gates. Yo quiero ser yo, Estefanía Sepúlveda, y me contento con eso. Pero ojo, no me malinterpreten, no soy conformista...miren la cara de mi mamá cuando nada me gusta de las multitiendas a las que me llevan poco menos a la fuerza, tampoco de la comida. Me siento fuera de contexto. "Cambia la cara" me dicen siempre. No saben las ganas que tengo de tirar la pirámide de cajas de zapatos cuando me lo dicen. Mi cara es mi cara, tan simple como eso. ¿Y la de ustedes? ¿Cambian la cara cuando se los dicen? No me parece.
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